MIGUEL BAZDRESCH PARADA
6 DE JUNIO 2008
Sigue las dificultades económicas. Más allá de los donativos ilegales (que seguirán), de las leyes indeseables (y las que faltan) y el desgobierno patente, están ya presentes las dificultades económicas para la población. La lógica económica no admite escapatorias discursivas. Ataca la parte más sensible del ser humano: el bolsillo. Y éste no se llena con palabras. ¿Escucha usted alguna preocupación de los gobiernos por el asunto? Es cierto que el Presidente de la República, más triunfalista que realista, aceptó la crisis y dijo tener la posibilidad de evitar que afecte a los grupos de mexicanos en situación de pobreza. El día viernes más reciente, el mismo Presidente exigió a los funcionarios públicos evitar la corrupción y comprometerse con la eficiencia en el servicio público. Para mí es como pedir al mar que nos regale una gota de agua, con la esperanza de que así baje su nivel. En fin, concedamos el beneficio de la duda y esperemos.
Sin embargo, no basta lo que haga el gobierno federal. Por ejemplo, es común que en este tipo de crisis los inversionistas retiren su capital de la inversión productiva, al menos en el país, y la lleven a la inversión especulativa que en ambiente de crisis siempre rinde más dividendos. ¿Quién evitará esos cambios en el destino de la inversión que impide el crecimiento del empleo y de los negocios? Las arengas desde luego que no. ¿Qué hace o hará el gobierno de Jalisco o los gobiernos municipales? Puedo equivocarme en el pensamiento de que harán exactamente nada.
No obstante, con el gasto público pueden ayudar a disminuir de manera significativa los efectos entre los grupos vulnerables sobretodo. ¿Porqué? Por que hoy los gobiernos locales gastan mal su presupuesto. Reciben peticiones (de ricos y pobres, cierto) y “hacen el favor” a los peticionarios. Lo hacen así porque un favor son votos en las elecciones. Gastar bien es hacer caso de las recomendaciones de los innumerables “planes” de desarrollo que se han elaborado en Jalisco los últimos 20 años. Por ejemplo, gastar para darle valor agregado a toda la producción agropecuaria del centro y sur del estado, hoy en manos de grandes empresas que explotan a familias enteras de jornaleros indígenas emigrantes y no invierten un peso en mejorar la calidad de vida de la región.
Sigue carestía y recesión. ¿Invertirán los partidos políticos alguna parte de su nuevo y grande presupuesto en contratar expertos que les ayuden a pensar propuestas sabias? Lo dudo.
miércoles, 11 de junio de 2008
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