miércoles, 11 de junio de 2008

ALMA PÚBLICA ENFERMA

MIGUEL BAZDRESCH PARADA

24 DE MAYO 2008

También el alma se enferma. No importa el significado con el cual se describa el “alma” según religiones, creencias o sentimientos. “Eso” con lo cual podemos referirnos las personas a la moción por el prójimo o incluso a la moción por el amor propio, puede obnubilarse, padecer dolor e incluso muerte. Observar el desenfreno por el dominio del poder, por ejercer dominación sobre otros con ese poder y por conservarlo en las propias manos sin parar en consecuencias para otros y aun para los mismos desenfrenados, es lo más parecido a observar en vivo el “alma” enferma.

¿Usted escucha de los poderosos, incluso de los clérigos, referencias al servicio de los demás? ¿Referencias a la compasión por los menesterosos? ¿Referencias, en fin, a mejorar la vida cotidiana de quienes forman parte de este colectivo que llamamos país mexicano? Yo no escucho estas referencias, ya ni siquiera como vacía justificación demagógica. Escucho que estamos en guerra, que no importan los muertos. Y que habrá más. Escucho que la idea y el parecer del poderoso es una verdad incontrovertible. Oímos, todos los días, que “avanzamos” y que los males evidentes no son sino piedritas en un camino vigoroso y certero. Camino nebuloso y sombrío, sin embargo, para quien quiere identificarlo, al menos con un estilo de hablar que use los sustantivos y no los muchos adjetivos, triunfalistas o agresivos, con los que nos dejan sordos los poderosos.

Los hechos hablan: Impunidad, sea por crímenes “pesados” o por crímenes de peones sin nombre. Excesos de poder “pintados” de tolerancia, sin sanción. Impacto económico en el bolsillo de todos por los altos precios, vestido con el típico: “Desorden pasajero de las variables externas”. Inversiones en descenso. Descaradas invitaciones públicas a la corrupción justificadas con vagos propósitos de compromiso social, mediante proyectos de toda índole: deporte, inversiones, educación, gasto público, transparencia o elecciones. Recurso a la ley para lograr un beneficio personal o de grupo. Reformas legales para perpetuarse en el poder sin el menor respeto por principios y valores. ¿Diagnóstico? Nuestra “alma pública” está enferma.

No hay medicina. Sólo un camino a recorrer: Reconocer los hechos. Obrar en consecuencia. Corregir. Actuar. Ejercitar las buenas prácticas. Para esto, los poderes públicos tienen hoy cuatro ocasiones, que ni pintadas son mejores: Renovar al consejo del ITEI con ciudadanos independientes. Exigir la licencia al Procurador. Renovar la ley electoral para garantizar imparcialidad e independencia. Revisar la actuación del Presidente de la CEDHJ. ¿Otros poderes? Quizá Dios se apiade.

¿QUÉ SIGUE?

MIGUEL BAZDRESCH PARADA

6 DE JUNIO 2008

Sigue las dificultades económicas. Más allá de los donativos ilegales (que seguirán), de las leyes indeseables (y las que faltan) y el desgobierno patente, están ya presentes las dificultades económicas para la población. La lógica económica no admite escapatorias discursivas. Ataca la parte más sensible del ser humano: el bolsillo. Y éste no se llena con palabras. ¿Escucha usted alguna preocupación de los gobiernos por el asunto? Es cierto que el Presidente de la República, más triunfalista que realista, aceptó la crisis y dijo tener la posibilidad de evitar que afecte a los grupos de mexicanos en situación de pobreza. El día viernes más reciente, el mismo Presidente exigió a los funcionarios públicos evitar la corrupción y comprometerse con la eficiencia en el servicio público. Para mí es como pedir al mar que nos regale una gota de agua, con la esperanza de que así baje su nivel. En fin, concedamos el beneficio de la duda y esperemos.

Sin embargo, no basta lo que haga el gobierno federal. Por ejemplo, es común que en este tipo de crisis los inversionistas retiren su capital de la inversión productiva, al menos en el país, y la lleven a la inversión especulativa que en ambiente de crisis siempre rinde más dividendos. ¿Quién evitará esos cambios en el destino de la inversión que impide el crecimiento del empleo y de los negocios? Las arengas desde luego que no. ¿Qué hace o hará el gobierno de Jalisco o los gobiernos municipales? Puedo equivocarme en el pensamiento de que harán exactamente nada.

No obstante, con el gasto público pueden ayudar a disminuir de manera significativa los efectos entre los grupos vulnerables sobretodo. ¿Porqué? Por que hoy los gobiernos locales gastan mal su presupuesto. Reciben peticiones (de ricos y pobres, cierto) y “hacen el favor” a los peticionarios. Lo hacen así porque un favor son votos en las elecciones. Gastar bien es hacer caso de las recomendaciones de los innumerables “planes” de desarrollo que se han elaborado en Jalisco los últimos 20 años. Por ejemplo, gastar para darle valor agregado a toda la producción agropecuaria del centro y sur del estado, hoy en manos de grandes empresas que explotan a familias enteras de jornaleros indígenas emigrantes y no invierten un peso en mejorar la calidad de vida de la región.

Sigue carestía y recesión. ¿Invertirán los partidos políticos alguna parte de su nuevo y grande presupuesto en contratar expertos que les ayuden a pensar propuestas sabias? Lo dudo.