Uno de los argumentos utilizados en las discusiones acerca de la reforma energética se refiere a la relación entre el ingreso de la venta del petróleo y la satisfacción de las demandas del pueblo mexicano. En síntesis se afirma la posibilidad de incrementar el gasto del gobierno en la satisfacción de necesidades tales como la educación y la salud con los dineros obtenidos por la venta del petróleo. Y de ahí el debate: Si las leyes se cambian para darle alguna forma de propiedad no gubernamental al petróleo, el gobierno tendrá menos ingresos para gastarlo en esas necesidades. Por el contrario, se dice que una alianza de negocios con inversionistas no nacionales permitirá obtener más ingreso porque se harán factibles inversiones para la extracción de petróleo que hoy no la puede intentar el gobierno, por el monto involucrado y por la tecnología necesaria, dados los lugares donde habrá que perforar para extraerlo.
La información disponible es incompleta y confusa. Por tanto se presta a debates ideológicos solamente. Los elementos técnicos están ausentes. Esa discusión se presta a posiciones enardecidas desde las cuales es difícil entender las cuestiones en disputa. Sin embargo, hoy existe un dato terrible: con todo y propiedad gubernamental del petróleo hace un montón de años; con todo y el enorme ingreso proveniente de la venta del petróleo y sus derivados, la inversión en educación pública y en salud pública no es suficiente para atender las necesidades actuales en esos sectores. Cabe preguntarnos por qué es así. Y aquí lo más terrible: la inversión del gobierno en salud y educación pública, y curiosamente en mantener las condiciones para que sea posible aprovecharse del petróleo, no llega al destino estratégico que se asume cuando se dice “inversión en necesidades públicas”. Se invierte mal porque se destina a mantener una alianza política práctica con los aparatos sindicales que, a cambio de una parte muy importante de los dineros destinados a educación, salud y PEMEX, se gastan en mantener “aceitada” la alimentación de votos a los partidos gobernantes con los cuales se retribuyen los dineros otorgados a esos aparatos.
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